Frente al populismo, comunicación

Todo se irá populizando. Discursos, intervenciones, declaraciones… Sólo se buscan los titulares, cada vez más. El mensaje fácil, sin fondo, que cale rápido.

Pero frente al fanatismo, el odio, la demagogia y el populismo que proponen algunos, no sólo vale devolver con la misma moneda, ni con el mismo lenguaje. No alcanza actuar con la misma estrategia porque eso es lo que quieren, ahí se sienten cómodos. Y ganan.

El panorama comunicativo en la política será cada vez más divertido y entretenido. En 2015 es lo que toca, el todo por el todo de las épocas electorales. Las peleas serán cada vez más duras, las alusiones directas cada vez más comunes. Qué ganas hay de sacar los trapos sucios; es parte del juego, la guerrilla necesaria. Pero copiar no es original ni inteligente, copiar no da resultado. Y si se copia, que sea lo bueno y que complemente.

Porque la batalla de lo sucio es imprescindible, necesaria, pero hay que dar una de cal y dos de arena: una de sucio y dos de contenido. Hechos con palabras; ante la utopía, realidad.

Frente al populismo el lenguaje debe ser más agresivo. Las iniciativas deben aportar mayor frescura, ser más incisivas, creativas y originales. Hay que tirar de hemeroteca, de contradicciones y de vergüenzas, okey, pero el ataque debe aportar algo más: claridad, elocuencia y pedagogía. Hay que comunicar con datos, programa y medidas reales, factibles; hay que bombardear y contrarrestar el mensaje vacío. Ahí siempre pierden.

Me gusta esta: “Los populistas ofrecen soluciones falsas a problemas reales”. Es de Michael Ignatieff; escritor, académico y ex político canadiense.

La hora del marketing político en España

Termina 2014 y el mensaje desde el mundo de la comunicación política debe ser claro: más internet, más marketing. Las redes sociales, la red y la imagen serán claves para lo que queda de legislatura. Lógico y normal para muchos; un auge esperable del uso de estas herramientas y ciencias propias de épocas electorales. ¿Pero hasta qué punto veremos, al fin, una evolución? ¿En qué medida se apostará de verdad por el uso de estas prácticas?

Sobre la importancia de internet y los medios sociales en la política he escrito en alguna ocasión. No apostar ni potenciar la presencia en este sector supone un suicidio, sobre todo teniendo en cuenta el caso Podemos. Pero la imagen y el trasfondo social merecen una atención aparte.

¿Qué imagen? La pública. Esa es la que importa ahora y la que importará en la recta final del curso político. Nos cuenta la RAE que este tipo de imagen “es el conjunto de rasgos que caracterizan ante la sociedad a una persona o entidad”. Claro, clarísimo. Y aquí es donde entra en juego el marketing político: hay que combatir como sea el descontento, el pasotismo y el hartazgo de la gente con la política.

Todo indica que desde los partidos se hará un esfuerzo como nunca en este sentido. Hay que invertir en imagen, ya no sólo desde el punto de vista de los candidatos sino también desde las fuerzas políticas en su conjunto. Es la cara institucional la que hay que lavar, pulir y lustrar; hay que volver a conseguir que la sociedad se implique en los pilares de la democracia. Porque llegados a este punto, las medidas de fondo no serán suficientes si no se acompañan de una apuesta por comunicar y vender la nueva cara que se quiere dar; atractiva, transparente, cercana, moderna, comprometida, etc. Regeneración, que le llaman.

Mucha ciencia política, sociología electoral y comunicación es lo que hace y hará falta. Eso y mucho marketing. Porque a lo que voy: es la hora de cambiar y comunicar sí, pero también de vender.

Se plantea un panorama parecido a una campaña de marketing global que persigue dos objetivos: recuperar la confianza de los ciudadanos y hacer que voten a tu partido. Atentos estaremos a las estrategias desplegadas y los procesos de información, publicidad, propaganda e interacción comunicativa que planteen las distintas instituciones.

Dice el Doctor Bruce I. Newman, profesor de mercadotecnia de la Universidad DePaul en Chicago, que el marketing político es “la aplicación de principios de mercadotecnia y procedimientos en las campañas políticas de varios individuos y organizaciones”.

Claro, clarísimo. 2015 debería ser el año del marketing político en España.

20 claves para entender la figura del Dircom en las organizaciones

Terminada la primera parte del Manual de la Comunicación de DIRCOM (Asociación de Directivos de Comunicación), estas son mis primeras 20 claves para entender la figura del Dircom en las organizaciones:

  1. Gestiona la comunicación corporativa e institucional que ha pasado de ser un área técnica a un área estratégica.
  2. Sus acciones van dirigidas a la necesidad de dar respuesta a los distintos públicos, lo que ha constituido el hilo argumental del cambio en la comunicación en las organizaciones.
  3. La responsabilidad de todos los discursos de la organización recae sobre el dircom, como vigilante de la reputación de la organización.
  4. Las nuevas tecnologías son una solución para el dircom que las integra en la estrategia.
  5. Es el estratega de las cuestiones intangibles que agregan valor diferencial a la organización: el objetivo es conseguir la diferenciación y distinción de la organización.
  6. Es el encargado de buscar el equilibrio entre las demandas internas y las externas, alineadas con los valores y cultura de la organización.
  7. Capacidad de ofrecer un asesoramiento serio, profesional, eficiente, pero atrevido con la alta dirección para apuntar qué problema reputacional no se está sabiendo gestionar bien.
  8. El dircom ayudará a la empresa a definir su identidad corporativa y a transmitirla con acciones y comunicación atractivas .
  9. Misión estratégica: construir un capital simbólico de la organización en términos de reputación, credibilidad, servicio y relación de confianza.
  10. El dircom idea, gestiona y controla conjuntamente todo aquello que comunica (actos y símbolos) y que agrega valor a la organización. Se trata de una concepción integradora de la empresa.
  11. Es una figura transversal: cumple una función integradora que provee de valor intangible en apoyo a las decisiones estratégicas de la compañía.
  12. La clave para la correcta gestión de intangibles es un cambio cultural en las empresas que empiece por el CEO y que desembarque en una gestión integral de los intangibles, cuyo responsable es el dircom.
  13. Es el encargado del conocimiento, la comprensión y el reconocimiento de su empresa mediante diferenciación, internacionalización e innovación.
  14. Mediante sus acciones busca conseguir la confianza de los públicos de la organización.
  15. La dirección de comunicación debe pertenecer al comité de dirección y depender de la alta dirección de forma directa, sin elementos intermedios que puedan distorsionar, intervenir, e incluso frenar la tarea de la gestión de intangibles y su comunicación.
  16. Existe un perfil formativo muy heterogéneo del director de comunicación aunque el profesiograma dominante es el periodista.
  17. El carácter y originalidad del dircom se basa en la fusión de integrar los aspectos sobre el management con el conocimiento sobre su organización y con las teorías de la gestión intangible y la comunicación.
  18. Su misión es observar la complejidad y dominarla, incrementando el valor y la estima de la organización.
  19. El valor de una organización está directamente vinculado con su reputación. que por su parte se mantiene creando confianza, actuando con integridad y siendo transparente en torno a la estrategia, las operaciones y el uso del capital y rendimiento de la organización.
  20. El dircom debe demostrar y practicar responsabilidad a nivel social, a nivel organizacional, a nivel de profesional y personal.

El Director de Comunicación, por tanto, es el profesional estratega encargado de gestionar los activos tangibles mediante el management y los intangibles -identidad corporativa, imagen, cultura, marca, reputación y responsabilidad, entre otros- mediante la comunicación con el objetivo de conseguir la diferenciación y distinción de la organización.

Todos Podemos si creemos en la Comunicación

Estamos ante un fenómeno social, sin duda. Lo abandera un líder: Pablo Iglesias. Politólogo, buena oratoria populista, los tiempos que corren, el hartazgo de la gente… un programa llamativo y una firme apuesta por los medios, las redes sociales e internet. Un coctel molotov que ha resultado fuerte y astuto, exitoso. Iglesias ha planificado el rumbo de su estrategia desde hace años.

Se dice que en Comunicación gana el que consigue el mensaje con más sentimiento, el que hincha la vena o destapa la lágrima, y el que aprovecha todas y cada una de las circunstancias del momento para hacer fuerte y amplificar un mensaje. Iglesias lo hizo.

Pero al margen de ideologías y del momento social, Podemos ha puesto en marcha una movilización envidiable. Una muestra de cómo la estrategia y un buen Plan de Comunicación pueden provocar un tsunami viralizador y contagioso que muchos consideran imparable. Sería un error pensar que se trata sólo de un fenómeno social; su éxito no es fortuito y no sólo es oportunista.

El poder de los medios, las redes sociales e internet nos hacen ver el enorme potencial con el que pueden jugar los partidos políticos, las instituciones, las empresas y los líderes. Pablo Iglesias y sus compañeros lo han sabido aprovechar. En juego estaba arrastrar a las masas descontentas, para muchos un temor o una amenaza, un arma muy propia de los regímenes históricos y de las campañas objeto de estudio, y muy efectiva a la hora de ofrecer un cambio y una alternativa.

Se trata de un fenómeno sociológico, mediático y comunicacional. Mucho más allá del proyecto y del presente social. Aquí se ha creado una marca política en base a una ideología concreta y unos mensajes claros; aquí ha habido y hay un líder que creyó desde el principio en la fuerza de la televisión, la radio y el poder de los nuevos medios.

Podemos practica y hace uso de los fundamentos del marketing político y la comunicación online. Su nombre es sólo un ejemplo. Nada nuevo, dirán algunos, tras el yes we can de la famosa campaña presidencial de Obama en 2008, pero igual de motivador y acertado en los tiempos que corren; o la utilización de su imagen en las papeletas para las Europeas (algo muy criticado en su momento pero otro acierto); o la propia propaganda callejera y sus asambleas entre otras cosas.

La comunicación online en Podemos es clave. Se ha movido y se mueve bien, le han dado la importancia que requiere. No están por estar ni hacen por hacer; están porque saben del poder de la red y de la imagen, del potencial que supone un buen uso de las redes sociales. Todo, parece, tuvo y tiene un sentido, una armonía y un fin.

Los grandes partidos y demás fuerzas políticas tardan en contrarrestar esta fuerza que crece día a día. Tardan en demostrar firmemente su apuesta por estos medios y la Comunicación; y no sólo para contraatacar, sino para reforzar su imagen y la política que defienden. En definitiva, las fuerzas políticas deberían pensar no sólo en una estrategia anti-Podemos, sino también en idear un Plan para recuperar parte del terreno perdido. Las próximas elecciones autonómicas y municipales serán una buena oportunidad para ello.

El don divino de saber comunicar

Ayer Cuatro emitía la primera entrevista concedida por el Papa Francisco a una televisión española. Reconozco que nunca lo había escuchado mucho tiempo, sólo lo suficiente como para darme cuenta, como muchos, que tiene algo especial. Pero ayer, tras ver completa su entrevista, lo vi más claro.

Francisco es una persona carismática. Nos cae bien, es simpático. Más allá del trasfondo teológico y la filosofía religiosa, mucho más allá de que nos interese o no el futuro y el presente del catolicismo, o de los temas más o menos interesantes que trató, su manera de hablar llama a la atención y engancha como si tuviera un don; un don divino y difícil de ver en los tiempos que corren: el de comunicar.

Escucharlo te hace sentir bien. Te transmite tranquilidad, paz y ternura. Para los más devotos, supongo, esto será un valor añadido de una expresión religiosa que cautiva; pero a los demás también nos atrapa. ¿Por qué?

Porque en esto todos, o casi todos, coincidimos: oírlo te hace sentir a la par, a su altura. Suena humilde y es cercano. Cualidades tan simples como importantes para cumplir con su tarea como Papa y ayudar a la Iglesia en uno de sus objetivos claves: acercarse de nuevo a la gente.

Es un gran comunicador por la transparencia y sinceridad de sus respuestas; porque ríe y tiene sentido del humor; porque sus mensajes son claros, nos llegan fácil; pero sobre todo por su humildad, sencillez y cercanía.

Ya le gustaría a más de algún líder tener esta facilidad. Muchos podrán trabajarlo para conseguirlo; otros, como el Papa Francisco, lo llevan dentro. Es el don divino de saber comunicar.

“Me gustaría ser recordado como un buen tipo”

                                                       Papa Francisco

Promoviendo el cambio comunicativo

Día histórico en España con la abdicación del Rey Juan Carlos, un bombazo informativo que inundaba las redes sociales y los medios a media mañana.

Una vez más, las RRSS marcaron la pauta, la inmediatez y la primicia. No importa qué tan rápidas sean las redacciones: Twitter siempre, o casi siempre, llega primero. Este es sólo un caso más, y van…

El periodismo debe servirse de las redes sociales y viceversa. ¿Por qué separarlos si pueden -y deben- ir de la mano? Muchos continúan mostrándose reticentes porque no conocen el medio; y un terreno desconocido, para muchos, puede ser temido. Sin embargo, lejos de ser una amenaza, deberíamos ver las redes sociales como una oportunidad. Hay que saber aprovechar sus posibilidades, adaptarse a los nuevos mecanismos comunicativos y sacarles partido; no hay que tener miedo al cambio. Como dijo Darwin: “Las especies que sobreviven son las que tienen mayor capacidad de adaptación”.

Entender este oficio sin la red y sus canales de comunicación es impensable. La propia Casa Real, desde su perfil institucional tuitero anunciaba y confirmaba la última hora. Por eso cada vez son más los especialistas que coinciden en que Twitter marca ya el rumbo del nuevo periodismo, que no se trata de sustituir, sino de complementar, de adaptarse y de cambiar.

El Rey en su discurso de abdicación habló de un cambio generacional. Precisamente, cambio y regeneración es lo que se demanda en el ámbito político, empresarial y social de hoy en día. Quizás el periodismo también necesite un nuevo rumbo que enriquezca las formas clásicas de nuestra labor informativa. Yo lo creo: un cambio no sólo de modelo, sino de forma y contenido.

Los nuevos periodistas debemos abanderar el cambio en la manera de comunicar, promoviendo y defendiendo un buen uso comunicativo e informativo de las redes sociales y los nuevos medios digitales.


Sin título


 

Desafección

Unos vienen, otros van
Unos caen mejor, otros peor, pero ahí están.
Son parte del problema, seguro.
Hay cosas que tienen que cambiar

Pasan los años, los apellidos
¿Será cuestión de tiempo? No creo.
Y mientras, indignación y crítica. No alcanza.

El sistema o tú.
¿No serán ambas cosas?

¡Regeneración! Es fácil hablar desde la pancarta y el sillón.
Reclamas medidas urgentes, es lógico
… o depende: en esa lucha, ¿tú qué haces?

«No preguntes lo que tu país puede hacer por ti, pregúntate lo que puedes hacer tú por tu país» – John F. Kennedy