Todos Podemos si creemos en la Comunicación

Estamos ante un fenómeno social, sin duda. Lo abandera un líder: Pablo Iglesias. Politólogo, buena oratoria populista, los tiempos que corren, el hartazgo de la gente… un programa llamativo y una firme apuesta por los medios, las redes sociales e internet. Un coctel molotov que ha resultado fuerte y astuto, exitoso. Iglesias ha planificado el rumbo de su estrategia desde hace años.

Se dice que en Comunicación gana el que consigue el mensaje con más sentimiento, el que hincha la vena o destapa la lágrima, y el que aprovecha todas y cada una de las circunstancias del momento para hacer fuerte y amplificar un mensaje. Iglesias lo hizo.

Pero al margen de ideologías y del momento social, Podemos ha puesto en marcha una movilización envidiable. Una muestra de cómo la estrategia y un buen Plan de Comunicación pueden provocar un tsunami viralizador y contagioso que muchos consideran imparable. Sería un error pensar que se trata sólo de un fenómeno social; su éxito no es fortuito y no sólo es oportunista.

El poder de los medios, las redes sociales e internet nos hacen ver el enorme potencial con el que pueden jugar los partidos políticos, las instituciones, las empresas y los líderes. Pablo Iglesias y sus compañeros lo han sabido aprovechar. En juego estaba arrastrar a las masas descontentas, para muchos un temor o una amenaza, un arma muy propia de los regímenes históricos y de las campañas objeto de estudio, y muy efectiva a la hora de ofrecer un cambio y una alternativa.

Se trata de un fenómeno sociológico, mediático y comunicacional. Mucho más allá del proyecto y del presente social. Aquí se ha creado una marca política en base a una ideología concreta y unos mensajes claros; aquí ha habido y hay un líder que creyó desde el principio en la fuerza de la televisión, la radio y el poder de los nuevos medios.

Podemos practica y hace uso de los fundamentos del marketing político y la comunicación online. Su nombre es sólo un ejemplo. Nada nuevo, dirán algunos, tras el yes we can de la famosa campaña presidencial de Obama en 2008, pero igual de motivador y acertado en los tiempos que corren; o la utilización de su imagen en las papeletas para las Europeas (algo muy criticado en su momento pero otro acierto); o la propia propaganda callejera y sus asambleas entre otras cosas.

La comunicación online en Podemos es clave. Se ha movido y se mueve bien, le han dado la importancia que requiere. No están por estar ni hacen por hacer; están porque saben del poder de la red y de la imagen, del potencial que supone un buen uso de las redes sociales. Todo, parece, tuvo y tiene un sentido, una armonía y un fin.

Los grandes partidos y demás fuerzas políticas tardan en contrarrestar esta fuerza que crece día a día. Tardan en demostrar firmemente su apuesta por estos medios y la Comunicación; y no sólo para contraatacar, sino para reforzar su imagen y la política que defienden. En definitiva, las fuerzas políticas deberían pensar no sólo en una estrategia anti-Podemos, sino también en idear un Plan para recuperar parte del terreno perdido. Las próximas elecciones autonómicas y municipales serán una buena oportunidad para ello.