El don divino de saber comunicar

Ayer Cuatro emitía la primera entrevista concedida por el Papa Francisco a una televisión española. Reconozco que nunca lo había escuchado mucho tiempo, sólo lo suficiente como para darme cuenta, como muchos, que tiene algo especial. Pero ayer, tras ver completa su entrevista, lo vi más claro.

Francisco es una persona carismática. Nos cae bien, es simpático. Más allá del trasfondo teológico y la filosofía religiosa, mucho más allá de que nos interese o no el futuro y el presente del catolicismo, o de los temas más o menos interesantes que trató, su manera de hablar llama a la atención y engancha como si tuviera un don; un don divino y difícil de ver en los tiempos que corren: el de comunicar.

Escucharlo te hace sentir bien. Te transmite tranquilidad, paz y ternura. Para los más devotos, supongo, esto será un valor añadido de una expresión religiosa que cautiva; pero a los demás también nos atrapa. ¿Por qué?

Porque en esto todos, o casi todos, coincidimos: oírlo te hace sentir a la par, a su altura. Suena humilde y es cercano. Cualidades tan simples como importantes para cumplir con su tarea como Papa y ayudar a la Iglesia en uno de sus objetivos claves: acercarse de nuevo a la gente.

Es un gran comunicador por la transparencia y sinceridad de sus respuestas; porque ríe y tiene sentido del humor; porque sus mensajes son claros, nos llegan fácil; pero sobre todo por su humildad, sencillez y cercanía.

Ya le gustaría a más de algún líder tener esta facilidad. Muchos podrán trabajarlo para conseguirlo; otros, como el Papa Francisco, lo llevan dentro. Es el don divino de saber comunicar.

“Me gustaría ser recordado como un buen tipo”

                                                       Papa Francisco

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Promoviendo el cambio comunicativo

Día histórico en España con la abdicación del Rey Juan Carlos, un bombazo informativo que inundaba las redes sociales y los medios a media mañana.

Una vez más, las RRSS marcaron la pauta, la inmediatez y la primicia. No importa qué tan rápidas sean las redacciones: Twitter siempre, o casi siempre, llega primero. Este es sólo un caso más, y van…

El periodismo debe servirse de las redes sociales y viceversa. ¿Por qué separarlos si pueden -y deben- ir de la mano? Muchos continúan mostrándose reticentes porque no conocen el medio; y un terreno desconocido, para muchos, puede ser temido. Sin embargo, lejos de ser una amenaza, deberíamos ver las redes sociales como una oportunidad. Hay que saber aprovechar sus posibilidades, adaptarse a los nuevos mecanismos comunicativos y sacarles partido; no hay que tener miedo al cambio. Como dijo Darwin: “Las especies que sobreviven son las que tienen mayor capacidad de adaptación”.

Entender este oficio sin la red y sus canales de comunicación es impensable. La propia Casa Real, desde su perfil institucional tuitero anunciaba y confirmaba la última hora. Por eso cada vez son más los especialistas que coinciden en que Twitter marca ya el rumbo del nuevo periodismo, que no se trata de sustituir, sino de complementar, de adaptarse y de cambiar.

El Rey en su discurso de abdicación habló de un cambio generacional. Precisamente, cambio y regeneración es lo que se demanda en el ámbito político, empresarial y social de hoy en día. Quizás el periodismo también necesite un nuevo rumbo que enriquezca las formas clásicas de nuestra labor informativa. Yo lo creo: un cambio no sólo de modelo, sino de forma y contenido.

Los nuevos periodistas debemos abanderar el cambio en la manera de comunicar, promoviendo y defendiendo un buen uso comunicativo e informativo de las redes sociales y los nuevos medios digitales.


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