Transparencia: buena, bonita y barata

Hay palabras que a menudo se ponen de moda. Las leemos, las escuchamos y de pronto las nombramos casi sin darnos cuenta. Están ahí, circulando en la órbita más cercana de nuestro lenguaje; incluso las utilizamos aunque no queramos y hablaremos de ellas y sobre ellas hasta cansarnos. Son tendencias dentro de la lengua. En el argot tuitero hablaríamos de trending topics, de lo muy comentado o de lo más comentado, y eso es precisamente de lo que estoy hablando: conceptos y palabras que son tópicos del momento.

¿Quiénes marcan la pauta? Los medios, periodistas, famosos, influencers y sobre todo los poderes, o las mal llamadas clases. Más bien el sistema, aunque yo prefiero hablar de sectores. Y es especialmente en estos tres -el político, empresarial y financiero- donde la palabratransparencia está de moda. Queda bien.

En los tiempos que corren la transparencia institucional, económica y corporativa es básica. Quizá hoy más que nunca. “El descontento y la desafección con la política, las empresas y los bancos, sus altos cargos, sus altos directivos” (¿cuántas veces habremos escuchado esa frase, o similar?) se combate, entre muchas otras cosas, con la transparencia. Pero no sólo, que es lo que parece.

Se busca recuperar la credibilidad, ganarse de nuevo la confianza de una sociedad cansada y harta. Entonces, dirán algunos, démosle transparencia hasta por un tubo. Es buena, bonita y barata. Hablemos de transparencia hasta por los codos, en la radio, en la tele, en el periódico, en los discursos… Nos empachan, y seguramente ella, la palabra, es lo último que busca.

El esfuerzo y el ejercicio que se está haciendo desde los tres sectores es grande y necesario, pero no basta. No es suficiente cuando se ha llegado hasta este punto. Detenerse sólo allí sería un error, y cebar el concepto aún más. Se desvirtúa la palabra, se utiliza hasta la saciedad porque queda bien mientras día a día, debate tras debate, va perdiendo su esencia hasta convertirse en parte del postureo político, empresarial y del sistema.

Se debe ser más transparente, mucho más. Se está en ello y hay avances; pero no nos carguemos la palabra. Sobre todo no hagamos que sólo quede en eso, en palabras. Porque estamos en riesgo de caer justo en lo contrario: la opacidad y la falsedad. Porque las tendencias van y vienen, son temporales, pero ésta no puede ni debe ser una moda pasajera.

                 – transparencia deriva del latín ‘trans’ (más allá de, a través de) y de ‘parere’ (aparecer, mostrar o mostrarse).

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